En el convulso inicio del siglo XIX, la ciudad de Zaragoza se convirtió en el epicentro de la resistencia española contra la ocupación napoleónica. Entre los nombres que grabaron su memoria en el bronce de la historia, destaca con luz propia la figura de Agustina de Aragón: heroína de los Sitios. Nacida en Barcelona el 4 de marzo de 1786, su vida quedó indisolublemente ligada a la capital aragonesa durante el asedio de 1808. Su gesto heroico, al disparar un cañón ante el avance de las tropas francesas en la Puerta del Portillo el 15 de junio de 1808, no fue solo un acto de valentía militar, sino un símbolo de la tenacidad de un pueblo que, bajo la protección de la Virgen del Pilar, se negó a rendirse ante la opresión extranjera.

Los orígenes y el estallido de la resistencia en Zaragoza

Agustina Raimunda María Saragossa Domènech llegó a Zaragoza en un momento crítico para la estabilidad del Reino de España. Tras la abdicación de Carlos IV el 19 de marzo de 1808 y la posterior llegada de las tropas de Napoleón, la tensión en la ciudad alcanzó niveles insostenibles. La población zaragozana, profundamente marcada por su fe y su arraigada devoción, encontró en la defensa de sus muros no solo un deber patriótico, sino una misión espiritual que trascendía la simple estrategia militar de la época.
El 25 de mayo de 1808, el pueblo de Zaragoza proclamó a Fernando VII como rey legítimo y se preparó para la defensa. La ciudad, que carecía de una guarnición potente, vio cómo sus habitantes se organizaban en guerrillas urbanas. La vida cotidiana se transformó radicalmente; incluso los hábitos de consumo y la jamón ibérico y productos típicos de Aragón, que solían ser el centro de la vida social en los mercados, fueron sustituidos por la urgencia de almacenar provisiones para resistir el inminente bloqueo que se cernía sobre el Ebro.
La figura de Agustina no surge de la nada, sino de un contexto donde la sociedad civil tomaba las riendas de su propio destino. La ciudad, habituada a celebrar la historia y significado de las tradiciones espirituales, volcó su fe en la Basílica del Pilar, pidiendo auxilio ante la barbarie. Agustina, casada con el cabo de artillería Juan Roca Vilaseca desde el 18 de abril de 1803, comprendió que el destino de Zaragoza estaba ligado a su propia capacidad de lucha.
Cronología clave del primer asedio
- 15 de junio de 1808: Primer intento de asalto francés a Zaragoza.
- 16 de junio de 1808: Ataque masivo a la Puerta del Portillo.
- 1 de julio de 1808: El general Verdier intensifica el bombardeo.
- 4 de agosto de 1808: Entrada de los franceses en el Coso.
- 14 de agosto de 1808: Retirada de las tropas francesas tras el fracaso del asedio.
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El acto heroico en la Puerta del Portillo

El 15 de junio de 1808, la Puerta del Portillo se convirtió en el escenario del mito. Ante la masacre de los artilleros que defendían la batería, Agustina, al ver una mecha encendida cerca de un cañón de 24 libras, no dudó en tomar la iniciativa. Su disparo, certero y devastador contra las columnas francesas, frenó momentáneamente el avance enemigo. Este acto de coraje cambió el curso de la batalla, infundiendo un nuevo aliento a las milicias aragonesas que, hasta ese instante, se veían superadas por la artillería imperial.
La relevancia de este hecho fue reconocida de inmediato por el general José de Palafox y Melci, quien no solo elogió su valor, sino que la nombró subteniente de artillería el 30 de junio de 1808. Este nombramiento, excepcional para una mujer en la España de aquel tiempo, simbolizaba la unión del pueblo zaragozano en armas. La historia de Agustina se entrelazó con la de tantos otros defensores que, a menudo formados en instituciones como los colegios concertados y religiosos en Zaragoza, entendían la defensa de su tierra como una extensión de su lealtad a los valores tradicionales.
Más allá del mito literario que se construiría posteriormente, el rigor histórico nos indica que la acción de Agustina fue un punto de inflexión táctico. La moral de las tropas españolas se disparó, y el ejemplo de la «Artillera» se convirtió en un grito de guerra que recorrió toda la península. Su valentía demostró que, en la defensa de la libertad, la distinción de género desaparecía bajo el peso de la responsabilidad histórica que cada habitante de Zaragoza sentía sobre sus hombros.
«La heroína de Zaragoza no solo disparó un cañón, disparó el alma de un pueblo que se negaba a desaparecer bajo el yugo de Napoleón.»
Crónica de la Guerra de la Independencia, 1814
Comparativa de los Sitios de Zaragoza

Para comprender la magnitud de la hazaña de Agustina, es preciso analizar las diferencias operativas entre los dos asedios que sufrió la ciudad. Mientras que el primer sitio fue una prueba de resistencia improvisada, el segundo fue un ejercicio de asedio sistemático y brutal que puso a prueba la capacidad de sufrimiento de los zaragozanos, incluyendo a los que recurrían a plantas medicinales de la tradición aragonesa para mitigar las heridas y enfermedades derivadas del hambre y la epidemia de tifus.
| Característica | Primer Sitio (1808) | Segundo Sitio (1809) |
|---|---|---|
| Fechas | 15 junio – 14 agosto 1808 | 21 diciembre 1808 – 20 febrero 1809 |
| Comandante francés | Lefebvre-Desnouettes | Mariscal Lannes |
| Resultado | Victoria española | Capitulación de la ciudad |
| Situación de Agustina | Protagonista activa en el Portillo | Prisionera y posterior fuga |
La diferencia en la intensidad del combate refleja la evolución de la guerra napoleónica en España. Si en el verano de 1808 la sorpresa y la determinación popular fueron suficientes, el invierno de 1809 mostró la cara más cruel de la estrategia militar francesa. Agustina, tras caer prisionera de los franceses en el segundo sitio, logró escapar, demostrando que su espíritu de lucha no se limitaba a un único momento de gloria, sino que era una constante en su vida durante toda la contienda.
Este periodo de la historia de Zaragoza es fundamental para entender la identidad actual de la ciudad. La resiliencia demostrada por personajes como Agustina de Aragón se incorporó al ADN cultural de los zaragozanos. Al recordar estos hechos, no solo honramos a una mujer valiente, sino que reafirmamos nuestro compromiso con la preservación del patrimonio histórico y la memoria colectiva que hace de Zaragoza un lugar único en el mundo, siempre bajo la atenta mirada de la Virgen del Pilar.
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El simbolismo de Agustina en la construcción de la identidad nacional
El mito frente a la realidad histórica
La figura de Agustina de Aragón trascendió rápidamente su papel como artillera para convertirse en un símbolo propagandístico de primer orden durante la Guerra de la Independencia. La prensa de la época y los panfletos patrióticos elevaron su gesta a la categoría de mito, utilizándola para movilizar a la población civil contra las tropas napoleónicas. Este uso político no restó mérito a su valentía, pero sí envolvió su vida en un halo de leyenda que ha dificultado diferenciar los hechos reales de las licencias narrativas posteriores.
Más allá de la pólvora, su imagen fue instrumentalizada para exaltar el papel de la mujer española en el conflicto, presentándola como una «matrona» guerrera dispuesta a sacrificar su vida por la patria y la religión. Esta construcción idealizada permitió que su nombre perdurara en la memoria colectiva, transformándola en un referente iconográfico que ha sido reinterpretado por artistas, escritores y dramaturgos a lo largo de los siglos XIX y XX, consolidando su estatus como heroína nacional.
«Agustina no fue solo una mujer que disparó un cañón; fue la encarnación del espíritu de resistencia de un pueblo que, ante la adversidad, decidió que la libertad era el único destino posible.»
— Historiador militar, Archivo General de Simancas.
Legado y memoria en la Zaragoza contemporánea
La huella imborrable en la ciudad
Zaragoza ha mantenido viva la memoria de su heroína a través de múltiples homenajes que han integrado su figura en el paisaje urbano y emocional de la ciudad. Desde la colocación de placas conmemorativas hasta la dedicatoria de calles y plazas, el recuerdo de Agustina de Aragón sigue presente en la cotidianidad zaragozana. Cada año, durante las celebraciones de los Sitios, la ciudad rinde tributo a quienes, como ella, defendieron sus murallas frente al asedio francés con una determinación inquebrantable.
Su sepulcro en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar constituye un lugar de peregrinación histórica que conecta el pasado bélico con el presente cultural. La presencia de sus restos en un templo tan emblemático subraya la importancia que la sociedad aragonesa otorgó a su contribución. Este legado no solo sirve como recordatorio de la crudeza de la guerra, sino también como un símbolo de resiliencia y coraje civil que continúa inspirando a nuevas generaciones de ciudadanos comprometidos con su historia.
La historiografía moderna ha logrado equilibrar la visión romántica con un análisis riguroso de su trayectoria, reconociendo que, más allá de la mitificación, existió una mujer real cuyas decisiones marcaron el curso de los acontecimientos. El estudio de su vida permite comprender mejor la complejidad de la Guerra de la Independencia, donde la distinción entre soldados y civiles se desdibujó, permitiendo que figuras como Agustina de Aragón se erigieran como pilares fundamentales de la resistencia española frente al invasor extranjero.
Preguntas Frecuentes
¿Es cierto que Agustina disparó el cañón ella sola?
La tradición popular afirma que ella sola accionó la pieza de artillería ante la ausencia de soldados, pero es probable que contara con la ayuda de otros defensores supervivientes cercanos. Lo indiscutible es su papel protagonista en ese momento crítico, donde su decisión de encender la mecha evitó que las tropas francesas penetraran por la Portillo, convirtiéndose en el símbolo máximo de la defensa zaragozana.
¿Qué rango militar obtuvo tras la batalla?
Tras sus acciones heroicas, fue reconocida oficialmente por el general Palafox, quien le otorgó el grado de subteniente de artillería. Este nombramiento fue un hecho excepcional para una mujer en aquella época, reflejando el impacto de su valentía en el mando militar. Posteriormente, recibió diversas condecoraciones, incluyendo la Cruz de la Real Orden de San Fernando, la distinción militar más alta del ejército español.
¿Cómo vivió Agustina después de la guerra?
Tras el fin de la contienda, Agustina vivió una vida marcada por el reconocimiento público, aunque también enfrentó las dificultades propias de la posguerra. Se casó, tuvo descendencia y vivió en diferentes ciudades, incluyendo Valencia y Sevilla. A pesar de los cambios políticos en España, siempre mantuvo el respeto de la sociedad y las instituciones, falleciendo finalmente en Zaragoza en 1857, rodeada de honores militares.
¿Existen testimonios directos de su participación?
Sí, existen numerosos relatos de testigos presenciales y crónicas de la época que confirmaron su presencia en la batería de la Portillo. Escritores como Lord Byron, en su obra «Las peregrinaciones de Childe Harold», ayudaron a difundir su fama a nivel internacional, consolidando su imagen como la «Juana de Arco española» ante el mundo, lo cual contribuyó a que su historia fuera registrada por cronistas de varios países.
¿Por qué se le conoce como la heroína de los Sitios?
Se le otorga este título porque su acción en el primer asedio de Zaragoza fue el detonante que inspiró a la ciudad a continuar la lucha. Los Sitios de Zaragoza fueron eventos traumáticos y heroicos, y Agustina personificó la voluntad de resistencia total de la población. Su figura resume la capacidad de los defensores para resistir condiciones extremas, convirtiéndose en el emblema de la lucha ciudadana.
¿Dónde se encuentran sus restos actualmente?
Sus restos descansan en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar, en Zaragoza, dentro de la Capilla de la Anunciación. Este emplazamiento es una muestra del profundo respeto que la ciudad le profesa, al ser un espacio sagrado y monumental. Su tumba es un recordatorio constante de su contribución a la defensa de la ciudad y sigue siendo visitada por miles de personas anualmente.
Referencias
- García Sanz, L. (2008). *Los Sitios de Zaragoza: una visión histórica*. Editorial Mira Editores.
- La Parra López, E. (2018). *La Guerra de la Independencia en España*. Editorial Síntesis.
- Sánchez, J. M. (2010). *Mujeres en la Guerra de la Independencia: entre la leyenda y la historia*. Revista de Historia Militar.
- Torres, V. (2015). *Agustina de Aragón: iconografía y mito en la España del siglo XIX*. Universidad de Zaragoza.
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